Todo lo que necesitas saber sobre el dolor cervical

Hablamos de cervicalgia o dolor cervical cuando nos referimos a una molestia que se manifiesta en la región de cuello, pudiendo extenderse por la espalda y brazos según el tipo de cervicalgia. Tras el dolor lumbar, es una de las causas más frecuentes de consulta al médico de familia. Veamos a continuación en qué consiste este tipo de dolor, sus síntomas y algunos consejos para su prevención.

Qué es el dolor cervical y a cuánta gente afecta

La cervicalgia o dolor cervical afecta a la región cervical, pudiendo extenderse desde el cuello hacia la cabeza o hacia las extremidades superiores, y que causa limitación parcial o total de los movimientos de la zona. Podremos distinguir entre dolores cervicales agudos (cuando su duración es menor a 3 meses) o crónicos (más de 3 meses). Por último, distingueremos cervicalgias recurrentes cuando se presentan de forma episódica, con períodos de aparición y desaparición de los síntomas dolorosos.

Se calcula que el dolor cervical afecta hasta a un 10% de la población, de los cuales el 25% lo presentará de forma crónica o recurrente. Después del dolor lumbar, es una de las causas más frecuentes de consulta al médico de Atención Primaria, generando a menudo síntomas incapacitantes causantes de bajas laborales. Los últimos datos sugieren que entre un 11-14% de la población trabajadora ve limitada a día de hoy su actividad por motivo de un dolor cervical, lo cual nos puede permitir visualizar la magnitud del problema.

La mayor parte de las cervicalgias (alrededor del 90%) tienen un origen mecánico (malas posturas, exceso de carga de peso o de tensión de la zona, así como alteraciones psicológicas causadas por estrés, ansiedad o depresión). En este punto es conveniente mencionar la elevada frecuencia de afectación de la región cervical tras los accidentes de tráfico, causantes de uno de los dolores cervicales más frecuentes y dolorosos, el llamado latigazo cervical.

Anatomía de la región cervical

Para entender los tipos de dolor cervical y la complejidad de sus síntomas es necesario conocer la anatomía básica de la región del cuello:

1. Columna vertebral cervical

Formada por la unión de siete huesos sólidos superpuestos unos sobre otros llamados vértebras cervicales, que tendrán continuidad en la parte inferior con las vértebras torácicas de la columna dorsal. Al igual que el resto de la columna, su función principal es la de soporte (en este caso de la cabeza), si bien en la columna cervical es necesario destacar su elevada movilidad.

2. Atlas y Axis

El atlas (primera vértebra) tiene forma de anillo, es mucho más pequeña que las vértebras normales y sirve como eje para permitir el movimiento de la cabeza hacia delante y hacia atrás. Por el contrario, el axis (segunda vértebra) es la vértebra cervical más fuerte, y funciona como pivote de apoyo para que el atlas gire y movilice el cráneo. Además, su articulación con el atlas es la que permite que giremos la cabeza de un lado a otro.

3. Discos intervertebrales

Entre las diferentes vértebras cervicales encontraremos unas estructuras amortiguadoras llamadas discos intervertebrales (excepto entre atlas y axis).

4. Médula espinal

A través de las vértebras cervicales circula la médula espinal, un gran cordón nervioso del que nacen los nervios encargados de transmitir el impulso nervioso, en esta zona fundamentalmente los del tronco y miembros superiores.

5. Ligamentos

Uniendo toda esta estructura ósea existe un conjunto de ligamentos cervicales, fundamentales en esta zona del cuerpo.

6. Grupos musculares

Por último, protegiendo la columna cervical encontraremos varios grupos musculares importantes, distribuidos en dos grupos: los de la parte anterior del cuello y los de la parte posterior o de la nuca, que realizarán diferentes movimientos de flexión, extensión, rotación o inclinación del cuello.

Tipos de cervicalgia y síntomas principales

Podemos distinguir hasta cuatro tipos diferenciados de dolor cervical, siendo importante tener en cuenta los síntomas principales, los antecedentes previos al dolor y la existencia o no de traumatismos para diferenciar ante cuál estamos y cuál será la posible evolución:

Cervicalgia postural, funcional o miofascial:

Causa un dolor cervical de tipo axial, es decir, localizado alrededor del eje de la columna cervical, y que puede extenderse hacia la cabeza, los hombros y la zona de las escápulas. Se da frecuentemente en pacientes jóvenes, menores de 30 años, y más a menudo en mujeres. En general, el dolor es difuso, sin antecedentes de traumatismo que lo explique, y pueden aparecer los llamados puntos gatillo (puntos muy dolorosos a la palpación y bien localizados) en la zona angular del músculo trapecio. En este tipo de dolor no hay afectación nerviosa, aunque sí que es posible sentir cierta pesadez en los brazos asociada al dolor. En esta cervicalgia la radiografía no muestra ningún tipo de alteración.

Cervicalgia osteoarticular o discal:

Este tipo de dolor viene producido bien por un sobreesfuerzo previo o por un traumatismo. Así, este hecho es el que generará un daño bien en las articulaciones entre huesos (osteoarticular) o bien en los discos intervertebrales (discal). El dolor también será de tipo axial (como en la cervicalgia miofascial) y puede generar contracturas dolorosas en los músculos paravertebrales localizados alrededor de la columna vertebral. El dolor articular suele afectar más a un lado que a otro de la espalda, mientras que el discal es más central, continuo y global. En estos casos la radiografía mostrará las lesiones más evidentes, pero no siempre podrá identificar este tipo de patologias, por lo que será vital discernir si ha existido o no traumatismo previo.

Cervicalgia radicular o cervicobralgia:

Es un tipo de dolor cervical causada por la afectación de un nervio cervical, por lo que causará un dolor que se irradia por el recorrido de dicho nervio, siendo así fácilmente identificable. Su pico de aparición se da entre los 35 y los 45 años y el origen más frecuente es la hernia discal. En muchas ocasiones este dolor viene precedido de cervicalgias de intensidad más leve y de los tipos vistos anteriormente. Cuando estemos ante un caso de cervicalgia radicular podrá ser a menudo detectada en una radiografía.

Síndrome del latigazo cervical:

Por su frecuencia y características diferenciales se suele hablar de un cuarto tipo de cervicalgia llamado síndrome del latigazo cervical, un tipo de dolor cervical que aparece por la aplicación en la cabeza de las fuerzas de inercia en un accidente de tráfico. Sus características son una mezcla de la cervicalgia de tipo miofascial y osteoarticular, si bien los latigazos cervicales tienen más tendencia a hacerse crónicos. Así, se estima que el 75% de los latigazos mejoran a las 8 semanas tras el accidente, pero el 25% restante pueden manifestarse hasta 10 años después del suceso.

Las principales causas de dolor cervical

Serán, por tanto, causas comunes de dolor cervical:

Las distensiones musculares y los esguinces:

estiramientos excesivos de los músculos, los ligamentos y las articulaciones de la zona, que pueden llegar incluso a generar desgarros y roturas.

Desgaste de los discos intervertebrales:

se produce cuando se va perdiendo la elasticidad de los discos, provocando una progresiva degeneración vertebral. La manifestación degenerativa más frecuente en esta zona es la artrosis cervical o cervicoartrosis.

Hernia discal cervical:

desplazamiento del disco intervertebral de su posición anatómica. Más del 75% de las hernias discales cervicales afectan a los dos últimos discos intervertebrales de esta zona (entre la quinta y la séptima vértebra cervical).

Alteraciones de las raíces nerviosas:

se producen por la compresión (pinzamiento), inflamación o lesión de un nervio que nace en la columna cervical.

Estenosis o infecciones:

Otras enfermedades menos frecuentes como la estenosis o estrechamiento de las vértebras cervicales, con la correspondiente compresión de la médula, o enfermedades sistémicas e infecciones que afecten a la región cervical.

Prevención de las cervicalgias

Podemos destacar varios aspectos que pueden ayudar a prevenir los dolores cervicales más frecuentes:

Escoger sillas con reposacabezas. La silla debe estar cerca de la mesa de trabajo y a una altura adecuada, que evite que nuestra espalda se encorve hacia adelante. Tampoco sentarnos al borde de la silla y no pasar largo tiempo con las piernas cruzadas.

A la hora de hablar por teléfono, se debe evitar sujetarlo con el hombro levantado y la cabeza inclinada hacia el lado, puesto que este movimiento es fuente de numerosas contracturas.

Se debe evitar el exceso de peso de mochilas y bolsos, no superando nunca el 15% de nuestro peso corporal en mochilas con dos asas y el 10% de nuestro peso en el caso de bolsos de un asa.

A la hora de subir y bajar peso moderado, es imprescindible agacharse flexionando las rodillas y con la espalda recta. No se debe coger ni transportar peso con la espealda flexionada.

En cuanto a las horas de sueño, es recomendable dormir de lado y con el cuello en posición recta. Si no puede evitar dormir boca arriba, es recomendable que la almohada sea baja y si se duerme de lado, un poco más alta, para mantener siempre una posutra cervical correcta.