Todo lo que necesitas saber sobre la dorsalgia

Con el término dorsalgia o dolor dorsal nos referimos al conjunto de sensaciones dolorosas que aparecen de forma más o menos repentina en la zona media de la espalda. A pesar de ser un dolor mucho menos frecuente que la cervicalgia o la lumbalgia, es muy importante identificar sus síntomas, puesto que a menudo el origen del dolor dorsal será visceral, alertando de enfermedades potencialmente graves. Veamos ahora en qué consiste este dolor, sus síntomas y causas fundamentales, y algunos consejos para su prevención.

Qué es la dorsalgia y a cuánta gente afecta

La dorsalgia o dolor dorsal es una sensación dolorosa que afecta a lo que comúnmente conocemos como la zona media de la espalda, esto es, entre la región cervical y lumbar. A pesar de ello, el dolor dorsal aparece frecuentemente asociado a molestias en otras regiones, por lo que no es extraño padecer dolores combinados cuyo origen puede aparentar ser la región dorsal, pero que progresivamente se extienden hacia las zonas cervical o lumbar, o incluso hacia el tórax (hacia delante). Los dolores dorsales pueden aparecer súbitamente o de forma progresiva en el tiempo, y pueden ser agudos (duración menor de 6 semanas), subagudos (entre 6 semanas y 3 meses) o hacerse crónicos (superan los 3 meses).

La frecuencia de dolor dorsal es mucho menor que otros dolores de espalda, como el cervical o el lumbar, debido a que los dolores mecánicos dorsales apenas generan sintomatología dolorosa. Si lo hacen, esta suele ser leve y unilateral (debido a malas posturas o rotaciones excesivas), dura pocos días y calma con el reposo. Sin embargo, cuando el dolor aparece de forma más o menos súbita y es persistente, es importante conocer que en muchas ocasiones el dolor va a ser referido, es decir, una manifestación de enfermedades de origen orgánico o visceral, como problemas gástricos, respiratorios y cardiovasculares.

Por ello, ante la aparición de una dorsalgia de cualquier tipo será clave analizar si han podido existir mecanismos traumáticos o degenerativos diagnosticados que expliquen la dolencia y, ante la duda, acudir al médico de familia para descartar posibles orígenes viscerales reflejo de enfermedades graves y de urgente tratamiento.

Una mención especial en este apartado merece los niños, puesto que se estima que entre un 7-9% de los escolares padecen de dolor dorsal, a menudo generado por problemas con la estructura y las curvas fisiológicas de la columna vertebral, como puedan ser la escoliosis y la cifosis. Así, será importante realizar un correcto seguimiento pediátrico del crecimiento del niño para descartar, o en su caso corregir, este tipo de trastornos.

Anatomía de la región dorsal

Para entender cuál puede ser el origen de cada tipo de dorsalgia es necesario conocer la anatomía básica de esta zona:

1. Columna vertebral dorsal

Formada por un total de doce huesos sólidos y apilados uno encima de otro llamado vértebras torácicas. Como toda la columna, su función es de movilidad y sostén, siendo este último un papel importante en la zona dorsal, junto con el de protección de la médula espinal.

2. Curva torácica

La columna vertebral tiene una estructura suavemente arqueada, formando en la zona dorsal la llamada curva torácica. La alteración de esta curva normal (sobre todo en edad infantil) puede ser la causa de multitud de dolores dorsales crónicos en la edad adulta.

3. Discos intervertebrales

Entre las diferentes vértebras dorsales encontraremos unas estructuras amortiguadoras llamadas discos intervertebrales, encargadas de la movilidad de la columna en esta región.

4. Canal medular

La yuxtaposición de las vértebras forma un conducto vertical denominado canal medular, a través del cual circula la médula espinal, un gran cordón nervioso del que nacen los nervios encargados de transmitir sus impulsos nerviosos por el cuerpo, fundamentalmente los de la región torácica y abdominal a esta altura. La médula espinal dorsal tiene continuidad en su parte superior con la médula cervical y en su parte inferior con la médula lumbar y el nacimiento de la cola de caballo.

5. Ligamentos

Sujetando toda esta estructura ósea existen un conjunto de ligamentos dorsales, que aportan una gran estabilidad a la columna.

6. Grupos musculares

Por último, protegiendo la columna dorsal encontraremos varios grupos musculares importantes, siendo los más frecuentemente implicados en las dorsalgias los situados por debajo del músculo trapecio: romboides mayor y menor, así como toda la musculatura espinal profunda situada bajo ellos. Además, el músculo angular de la escápula (situado en la zona cervical) a menudo genera cuadros mixtos de cervicalgia y dorsalgia unilaterales (solo en un lado del cuerpo).

Síntomas y tipos de dorsalgia

Las características específicas que identifiquemos en un dolor dorsal serán cruciales para orientar el origen de dicho dolor. Así, debemos analizar si el dolor es de brusca aparición o progresivo, si se alivia o no con el reposo, si puede estar relacionado con alguna enfermedad de la que ya estemos diagnosticados o si se acompaña de otros síntomas como fiebre o mal estado general. De esta forma podemos hablar de varios tipos de dolor dorsal:

Dolor dorsal mecánico interescapular o benigno:

Es un dolor que se localiza entre las escápulas de forma difusa, sin poder precisar con facilidad puntos concretos de dolor. Aumenta con los movimientos y cede con el reposo. A menudo se acompaña de pinchazos, hormigueos o sensación de quemazón y los desencadenantes están relacionados con el trabajo, el estrés, malas posturas e incluso cambios emocionales.

Dolor dorsal bajo o dorsolumbalgia:

Es un tipo de dolor persistente y de aparición progresiva, que a menudo se debe a degeneraciones óseas de la columna y que serán visibles en una radiografía. Será importante diferenciarlo, por tanto, de trastornos miofasciales (de musculatura y fascias) y ligamentosos específicos de la región lumbar, cuya radiografía se mostrará normal.

Dolor dorsal de origen radicular:

Por lesión de algún nervio de origen dorsal, extendiéndose el dolor por el en otras regiones de la espalda son las hernias discales, patología extremadamente rara en la columna dorsal por la disposición anatómica de los nervios y la estructura de las vértebras dorsales. Cuando aparecen, lo hacen sobre todo en las últimas vértebras dorsales torácicas (11ª y 12ª vértebras) y pueden asociarse a cuadros más complejos relacionados con el estrechamiento del canal medular.

Dolor dorsal inflamatorio:

Este dolor no cede con el reposo (al contrario que el dolor mecánico) e incluso puede aumentar con el descanso nocturno. Puede acompañarse de otros síntomas como fiebre (relacionado con infecciones), trastornos del sueño, ansiedad o depresión, y habrá que descartar enfermedades como la fibromialgia. Este tipo de dolores a menudo requieren de pruebas médicas que descarten patologías más graves.

Dolor dorsal de origen orgánico:

Como se ha mencionado, a menudo los trastornos viscerales pueden dar lugar a dolores referidos en la espalda. Algunos síntomas como la dificultad o imposibilidad para flexionar o extender la columna pueden orientarnos hacia este posible origen del dolor. Por tanto, un dolor dorsal no traumático, que no se ajuste a los tipos anteriores o que se acompañe de otros síntomas a priori poco relacionados nos puede hacer pensar en un origen digestivo, cardiovascular, pulmonar o renal del problema, debiendo acudir a la consulta del médico lo antes posible para descartarlos.

Las principales causas del dolor dorsal

Las distensiones musculares y ligamentosas:

estiramientos excesivos de los músculos, los ligamentos y las articulaciones de la zona, generalmente unilaterales y debidas a malas posturas, estrés o cargas excesivas sobre la espalda.

Desgaste de los discos intervertebrales:

se produce cuando se va perdiendo la elasticidad de los discos, provocando una progresiva degeneración vertebral. La manifestación degenerativa más frecuente en esta zona es la artrosis dorsal, a menudo extendida a la zona cervical o lumbar.

Osteoporosis:

pérdida progresiva de masa ósea, más frecuente en personas mayores, y que puede dar lugar a fracturas en la columna y en otras zonas del cuerpo, como la cadera o el antebrazo.

Enfermedades de origen visceral:

será importante descartar cuadros cardíacos y vasculares, pulmonares, digestivos y renales, sobre todo en dolores dorsales donde al movilizar la estructura dorsal afectada no seamos capaces de reproducir el dolor (el origen del dolor no está en dicha estructura, sino que es referido).

Prevención de las dorsalgias

Para prevenir los dolores es fundamental trabajar los hábitos alimenticios, el ejercicio físico y la higiene postural. Así:

La posición al pasar muchas horas sentados será fundamental, escogiendo sillas con respaldo recto y manteniendo una posición que evite que nuestra espalda se encorve hacia delante. Será igualmente importante no sentarnos al borde de la silla y no pasar largo tiempo con las piernas cruzadas.

A la hora de subir y bajar peso moderado, es imprescindible agacharse flexionando las rodillas y con la espalda recta. No se debe coger ni transportar peso con la espalda flexionada. La sobrecarga permanente de los huesos, músculos y ligamentos de la espalda puede acelerar procesos degenerativos y causar lesiones musculo-esqueléticas.

La mayor parte de las enfermedades viscerales relacionadas con el dolor dorsal se pueden prevenir con unos buenos hábitos alimenticios y con la realización de ejercicio físico. Evitar el sobrepeso, el tabaco o las bebidas alcohólicas será la mejor prevención para los problemas cardiorrespiratorios y digestivos.

En cuanto a las horas de sueño, es recomendable dormir de lado y con las rodillas ligeramente flexionadas para mantener relajada la curvatura normal de la columna.