Falta de vitamina B: causas, síntomas y tratamiento

Las vitaminas del grupo B, globalmente conocidas como vitaminas del complejo B, son unas grandes aliadas de nuestra salud. La tiamina (B1), la riboflavina (B2), la niacina (B3), el ácido pantetónico (B5), la piridoxina (B6), la biotina (B7), el ácido fólico (B9) y la cobalamina (B12) son las 8 vitaminas que forman parte de este complejo, relacionado con el metabolismo energético, con el correcto funcionamiento del sistema nervioso y con el buen estado de piel, cabello y mucosas.

Las vitaminas del complejo B, presentes en muchos alimentos (carne, pescado, huevos, lácteos, levadura, cereales integrales y legumbres, entre otros), son delicadas y solubles en agua, por lo que pueden destruirse con facilidad al procesarse o cocinarse. Si a ello le sumamos que nuestro organismo tiene una capacidad limitada para almacenarlas, no es infrecuente que pueda caerse en un déficit de vitaminas del complejo B.

¿Qué puede ocasionar un déficit de vitaminas B1, B6 y B12?

Una ingesta inadecuada, un requerimiento aumentado (ejercicio físico, fiebre, embarazo, lactancia y crecimiento), una pérdida excesiva (fallo renal, diarrea, etc.), un consumo de factores antitiamina en los alimentos o una combinación de varios de estos factores pueden conducir a una deficiencia de tiamina (B1), necesaria para convertir los hidratos de carbono en energía y para el buen funcionamiento de corazón, músculos y sistema nervioso.

La uremia (trastorno del funcionamiento renal en el que los desechos de la orina se acumulan en la sangre), el alcoholismo, la cirrosis, los síndromes de malabsorción, el hipertiroidismo y la insuficiencia cardíaca congestiva, así como ciertos fármacos (isoniacida), pueden provocar un déficit de piridoxina (B6), lo que afectaría al sistema inmunitario, al mantenimiento de una función neurológica normal, a la formación glóbulos rojos y al metabolismo de las proteínas.

La anemia perniciosa, la malabsorción de vitamina B12 unida a alimento, la gastritis atrófica o el veganismo son las causas más frecuentes del déficit de cobalamina (B12), imprescindible para la formación de glóbulos rojos, para el crecimiento y para la regeneración de los tejidos del organismo.

¿Cómo se manifiesta la deficiencia de vitaminas B1, B6 y B12?

La falta de tiamina (B1) puede causar cansancio, debilidad, pérdida de apetito, cefalea, pérdida de concentración, inestabilidad emocional, irritabilidad, trastorno del sueño, molestias abdominales, estreñimiento e incluso dolor precordial. También puede ocasionar, junto con otras deficiencias de vitaminas del complejo B, el síntoma del «pie ardiendo», lo que sugiere la aparición de una neuropatía periférica. Además, en los déficits graves, puede producir la enfermedad del beriberi, que afecta a los sistemas nervioso y cardiovascular.

El déficit de piridoxina (B6) causa manifestaciones cutáneas parecidas a la seborrea, acompañadas de glositis y estomatitis, y alteraciones del sistema nervioso, en forma de convulsiones, déficits de neurotransmisores y síndrome del túnel carpiano.

La anemia megaloblástica (anemia perniciosa), las parestesias, la falta de coordinación y los síntomas gastrointestinales (aftas, pérdida de apetito y estreñimiento) pueden estar alertando de una cantidad inadecuada de cobalamina (B12).

 

Tratamientos orales

Complejos vitamínicos

Además de con la alimentación (levadura de cerveza, germen de trigo, semillas de girasol, cacahuetes con piel, haba de soja seca, etc.), la tiamina (B1) puede obtenerse de complementos nutricionales, en forma de clorhidrato de tiamina y de mononitrato de tiamina.

Si con una ingesta adecuada de levadura de cerveza, pipas de girasol, germen de trigo, atún o hígado de vacuno, entre otros, no se consiguen unas cifras adecuadas de piridoxina (B6), podrá recurrirse a los suplementos en forma de piridoxina clorhidrato y piridoxal-5-fosfato.

Los productos animales, el pescado y los huevos son alimentos ricos en cobalamina (B12), disponible en forma de cianocobalamina (principal), metilcobalamina e hicroxicobalamina a través de los complementos alimentarios.

¿Qué papel desarrolla el complejo B en el dolor de espalda?

Los complejos vitamínicos de B1, B6 y B12 permiten corregir las deficiencias de estas vitaminas que podrían manifestarse en forma de dolor de espalda.

En dolor lumbar agudo o en exacerbaciones agudas de la afección crónica, los complejos vitamínicos de B1, B6 y B12 en combinación con antiinflamatorios no esteroideos (AINE) orales han demostrado un efecto terapéutico superior al de la monoterapia.

Los analgésicos (paracetamol o antiinflamatorios no esteroideos) combinados con un complejo vitamínico de B1, B6 y B12. Su asociación potencia el efecto de los AINE, disminuye la intensidad del dolor y acelera la recuperación, lo que permite disminuir la dosis y la duración del tratamiento antiinflamatorio.

En pacientes con lumbalgia, se ha demostrado que la asociación de este complejo vitamínico potencia el efecto del AINE, disminuyendo la intensidad del dolor y acelerando la recuperación, lo cual permite disminuir la dosis y la duración del tratamiento con el AINE en estos pacientes.

¿Cuáles son las recomendaciones frente al dolor de espalda provocado por la carencia de las vitaminas B1, B6 y B12?

La tiamina (B1), la piridoxina (B6) y la cobalamina (B12) son las tres vitaminas del complejo B que han demostrado una mayor evidencia en el manejo del dolor de espalda cuando se administran conjuntamente a un AINE.

 

Existe abundante evidencia científica sobre la utilidad de estas tres vitaminas como coadyuvantes en el tratamiento con AINE orales al potenciar su efecto. Administradas junto a los antiinflamatorios no esteroideos, reducen la intensidad del dolor y aceleran la recuperación, lo que permite disminuir la dosis y la duración del tratamiento.

 

En diversos estudios realizados, estas vitaminas del complejo B han demostrado su efecto antinociceptivo, al revertir o alterar los aspectos sensoriales de la intensidad del dolor, siendo el efecto de las vitaminas asociadas superior al que se obtenía cuando se administraban de forma individual, lo que refuerza que tiamina (B1), piridoxina (B6) y cobalamina (B12) se administren de manera combinada.

¿Cómo pueden cubrirse las necesidades de vitamina B12 en veganos y vegetarianos?

La vitamina B12 está presente en una amplia variedad de alimentos de origen animal y en determinados alimentos fortificados con vitamina B12 agregada.

 

Tanto los veganos, que excluyen cualquier producto de origen animal de su alimentación y de sus vidas, como los vegetarianos, que no comen carne, pescado ni mariscos, pero sí huevos y lácteos, pueden sufrir un déficit de vitamina B12 si no toman las medidas necesarias.

 

Consumir alimentos enriquecidos 2 o 3 veces al día para obtener un mínimo de 3 mcg/día de vitamina B12 diarios, serán las recomendaciones que deberán seguir los veganos estrictos para evitar problemas.